La Tadeo Dearte

Sobre la revista de arte en el mundo indexado
para revista Contraportada | Universidad de los Andes

Cuando se piensa en una revista científica, vienen a la mente un montón de páginas con dos columnas de texto, largas notas al pie, múltiples paréntesis inoportunos en medio de una frase y tablas numéricas monótonas. No obstante, parece que se ha demostrado que es la mejor manera de presentar contenidos complejos que van dirigidos a hiperespecialistas en los temas sobre los que se habla: se busca facilitar la composición y procurar una apariencia seria y contenida.

Incluso si solo nos centramos en el mercado de revistas académicas sobre diseño, arte, publicidad o arquitectura, la estética de esas publicaciones deja mucho que desear. Generalmente, el contenido y el diseño se han considerado por separado al momento de crear una revista científica. Los editores de esas revistas, en casi todos los casos hiperespecialistas en esos temas, se han venido concentrando en el contenido, con la premisa de esa claridad que han tenido del público que los lee, por lo que es más importante el contenido que su presentación. Especialistas en difusión científica justifican esto al asegurar que un diseño diferente o una manera heterogénea de mostrar datos no es relevante: un verdadero investigador debe leer miles de artículos para mantenerse vigente, por lo que poco le interesa la forma en que se presenten los temas sino entender y trabajar con esos datos.

Sin embargo, estamos convencidos de que el diseño es complemento del contenido, que responde a él. Ese aspecto científico que describíamos al principio se asocia con un diseño pragmático y con un entendimiento parcial del lector. Nos resulta fundamental que cualquier lector prefiera abrir nuestra revista por encima de otra que se encuentre en la estantería. Porque juzgamos un libro por su cubierta.

Al mismo tiempo, creemos que existe una desconexión entre lo que se produce en la academia y lo que se transfiere al público educado y general. La arquitectura, el diseño, el arte y la publicidad se alimentan y se manifiestan a través de la práctica de la propia profesión, de la enseñanza de cada una, y de los medios que las difunden. Pero parece que estas tres maneras no encajan, o no existen simultáneamente.

Con estos dos puntos de partida, el diseño y el público, se ha pensado la revista La Tadeo Dearte como el catalizador que permita que las conversaciones de hiperespecialistas sean interesantes y atractivas para educados en el tema.

ENTRE LO PROFESIONAL Y LO ACADÉMICO
El diseño gráfico de La Tadeo Dearte responde a ese público objetivo, hiperespecializado y educado; a un contenido que reúne carreras cercanas pero diferentes; y a la intención clara de manifestar las diversas maneras de ejercer estas profesiones. A partir de aquí, se pensó conciliar el diseño tradicional de La Tadeo, una revista de divulgación tadeístas, y el contenido especializado de la nueva La Tadeo Dearte. Fue fundamental entender que, a partir del año 2015, la revista empezaba a recoger textos científicos, con una estructura diferente a la anterior y con un tema específico en cada edición. Por eso, se hizo énfasis en el diálogo entre imágenes y lectores, en el diseño gráfico como tema de reflexión, en hacer cada artículo a partir de lo gráfico.

Desde el primer número, que se centró en «el objeto», se decidió que la revista debía jugar con el lector: los marcadores, que deben aparecer para cumplir con lo que piden las grandes agencias indexadoras, se mueven en el espacio de la página y casi convierten la revista en un ser mecánico. Además, el espacio vacío, los espacios blancos, son protagonistas en la presentación de cada tema ─sin ensombrecer el contenido─. Con estas ideas, se busca, de alguna manera, alivianar textos y destacar imágenes.

Aunque la revista tiene una apariencia clara y definida, la actuación del diseñador es fundamental: cada artículo es diseñado y diagramado sin seguir una plantilla rígida. Creemos que cada texto tiene un ritmo y que, sin dejar de lado los requerimientos básicos de una revista científica, la revista debe acompañar la lectura.

La experiencia de la revista La Tadeo Dearte, y de muchas publicaciones de la editorial de la universidad, refleja directamente lo que se hace en las clases de diseño de medios en el programa de diseño gráfico de la Tadeo: desarrollar un prototipo de alguna revista. Para nuestra revista, se conformó un grupo con alumnos destacados junto con varios profesores; se trabajó horizontalmente para crear un diálogo del que salió el concepto y las primeras pautas de diseño. Prácticamente, el ejercicio en clase se convirtió en una experiencia real.

NUEVAS TECNOLOGÍAS
En el camino de las revistas académicas a lo digital, el diseño debe cumplir con una manera de leer en pantalla; además, cada artículo debe trabajar solo, sin necesidad del todo de la revista. Ahora, cada ejemplar de una revista académica no es una colección de artículos bajo un mismo tema y solo unidos por un índice: las plantillas y los programas para subir las revistas a la red mundial permiten revisar cada texto sin la necesidad de adquirir la revista completa; esto ha facilitado la investigación para los académicos y ha permitido que los contenidos lleguen a otros públicos. Además, el diseño gráfico entre números puede variar y se pueden conectar, de manera más fácil, con diferentes contenidos.

Las revistas académicas están usando todos los avances tecnológicos del momento para aprovechar las relaciones con investigadores y lectores, en una manera evolucionada y casi instantánea de establecer diálogos especializados con las comunidades de investigadores y de profesionales interesados. No solo se aprovecha la comunicación a través de las mismas páginas web, sino que se promueve la discusión y el intercambio a través de redes sociales; así, las revistas no solo van más allá del papel sino que se salen de su misma plataforma. Incluso, en este mundo especializado, cualquier interesado en un tema puede ensamblar su propio ejemplar virtual, al enlazar artículos de diversas publicaciones, más a la medida de sus propias necesidades. Por eso, la manera de presentar los contenidos se vuelve indispensable al momento de plantear cualquier tipo de revista académica.

En ese sentido, nos cuenta Roger Malina, especialista en comunicación científica y editor ejecutivo de Leonardo Publications de la editorial MIT, que el ArtSciLab de esa universidad está desarrollando Arteca (en http://arteca.mit.edu), un programa lector ─llamado aggregator en lenguaje técnico─ que conecta a las comunidades de las artes, las ciencias y las tecnologías. Arteca parte y se mueve entre académicos y busca convertirse en la plataforma de intercambio entre esos conocimientos a partir de las diversas maneras de edición multimodal que existen hoy en día (libros, videos, medios interactivos o podcasts). «Esta plataforma es un ejemplo del enfoque de la editorial MIT ya que requiere nuevos escenarios de diseño, que ahora empezamos a probar».

En La Tadeo Dearte estamos investigando estas nuevas maneras, pidiendo a los colaboradores que prueben las redes sociales, y pensando en maneras de presentar la plataforma de la misma manera en que se ha pensado la revista. Pero insistimos, las redes nos amplían el horizonte.

PARA INTERESADOS Y ESPECIALISTAS
El público de la revista La Tadeo Dearte sigue siendo objeto de reflexión: si somos catalizadores entre lo que se investiga en la academia y lo que se desarrolla en lo profesional, debemos tener claridad en cuanto a los temas y a su propia presentación. Cuando un investigador está convencido de que vale la pena mostrar sus hallazgos al mundo, el editor no puede perder la oportunidad de exhibirlos de la mejor manera posible.

Por eso, la revista busca convertirse en un espacio de investigación y de enseñanza para toda la comunidad, completamente conectado a las redes globales. El progreso de lo que se investiga y descubre en las puertas cerradas de las universidades debe transmitirse y probarse entre esos profesionales foráneos a la academia. Y, una vez masticado y contrastado, debe volver a la academia. Esa es la tarea de la revista: alargar el campus universitario, aprovechar las redes virtuales y la implantación en una ciudad específica para comunicar y comprobar estudios.

Incluso, sobre la manera de hacer la revista, desde los salones de clase hasta los estantes en las librerías, creemos que es esencial concienciar sobre esta metodología del diseño (el famoso y pregonado design thinking) como una herramienta de innovación. No somos expertos en el tema pero la revista es ese catalizador para investigar también en maneras de propagar una manera de hacer.

Sabemos que una presentación diferente no pelea con artículos de investigaciones de doctorados o con profundas reseñas escritas por profesores universitarios. Porque lo que hace que una persona comprenda mejor lo que lee es el diseño de una página: un buen diseño ayuda a una comprensión rápida y profunda del texto.

Estamos a punto de cerrar el tercer número de este nuevo ciclo. Somos conscientes de que apenas empezamos y de lo que estamos prometiendo. De todas maneras, esperamos tener un impacto a corto plazo en este nuevo mundo de las revistas académicas y estamos convencidos de que las nuevas tecnologías, junto con nuestra especialización, serán aliadas en esta aventura.